La recuperación después de un Infarto Cerebral

En nuestros días las enfermedades vasculares del cerebro son junto a los accidentes y el infarto del miocardio, de las principales causas de discapacidad y minusvalía. La mayor parte de los enfermos que sufren un infarto cerebral presentan trastornos de sensibilidad, menor rendimiento intelectual y secuelas motoras de tipo hemiparesias; esta última dificulta especialmente su reincorporación a la vida socialmente útil, con inconvenientes profesionales, económicos, etc.

El cerebro tiene la capacidad de reorganizar sus funciones después de sufrir pérdidas neuronales. Se conoce que sus funciones están en constante cambio durante toda la vida; a esta capacidad del cerebro modificar su función se le denomina plasticidad neuronal o neuroplasticidad, y le permite al individuo adaptarse ante cualquier cambio en el medio interno o ante estímulos externos.
En las etapas agudas de un infarto cerebral es muy importante acudir a un servicio de urgencias con experiencia en este tipo de enfermedades, ello asegurará salvar la vida del enfermo y reducir el daño neuronal a su mínima expresión; instaurando un tratamiento adecuado que evite complicaciones, y favorezca además el restablecimiento de las funciones cerebrales a corto o mediano plazo.
 
¿Cómo se reorganiza la función motora después de un infarto cerebral?
Experimentos realizados en los últimos años han demostrado que las funciones perdidas son asumidas por otros grupos neuronales vecinos y a veces incluso con participación del otro hemisferio. Esto se ha podido demostrar gracias al uso de técnicas novedosas como la estimulación magnética transcraneal(EMT), estudios imagenológicos como la resonancia magnética funcional(RMf) y la tomografía de emisión de positrones.
 
¿Cuándo se debe iniciar la rehabilitación? 
¡Cuanto antes mejor! La rehabilitación debe dosificarse con cambios escalonados e individualizados según las características del enfermo, con un incremento gradual en la duración y nivel de complejidad de las actividades. En la medida que el cuadro clínico se estabiliza, la importancia del tratamiento de rehabilitación será cada vez mayor. Habitualmente la recuperación es notable en los primeros 3 meses, pero posteriormente resulta muy difícil al enfermo observar cambios adicionales. Este es el momento indicado para modificar estrategias de tratamiento; actualmente se han descrito experiencias en pacientes con muchos años de evolución en los que se logran importantes avances con métodos originales como por ejemplo el uso forzado de la extremidad afectada.
Los pacientes que son tratados en servicios especializados de rehabilitación evolucionan mucho mejor que los que no lo son. Existen servicios especializados en rehabilitación intensiva que son verdaderamente eficaces para los enfermos que reúnan criterios para esta terapia. El efecto de la rehabilitación neurológica se basa en su influencia sobre la capacidad reorganizativa del sistema nervioso, y sus efectos a corto plazo son demostrables en la práctica asistencial e investigativa
 
¿Cómo estimular la recuperación de las funciones perdidas?
Usted siempre debe consultar con su médico antes de adoptar cualquier iniciativa que crea útil en su rehabilitación. Se deben crear condiciones agradables y confortables en nuestro entorno; es fundamental la compresión de la familia sobre el proceso de recuperación en un enfermo. Un régimen de actividad física moderada, que incluya la práctica de actividades motoras complejas es muy importante; estimular la lectura, memorizar fechas y hechos que ocurran durante el día, son actividades elementales que favorecen mucho la recuperación neurológica y funcional. Mantener una alimentación balanceada, y un buen control de las enfermedades que existan son también elementos indispensables.
 
¿Cuánto debe durar el tratamiento de rehabilitación?
Nosotros recomendamos se adopte por hábito la práctica de ejercicios físicos orientados por un especialista. La rehabilitación intensiva es muy ventajosa cuando existen las condiciones para realizarla en régimen de hospitalización durante 1 o 2 meses, según se cumplan los objetivos alcanzables. Posteriormente según la respuesta al tratamiento se puede repetir un ciclo anual, para funciones más específicas que requieran obligatoriamente de la participación de un supervisor.
En conclusión debemos conocer las potencialidades de recuperación del cerebro y sus funciones; pero a la vez estar conscientes de que siempre la profilaxis debe ocupar el primer lugar en la cadena de salud.
 
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